viernes, 30 de diciembre de 2011

Secretos de cama en el mundo femenino

Las mujeres parecen inocentes pero poseen picardía de generaciones. Pueden guardarse las cartas bajo la manga, sorprender al afortunado dejando salir, poco a poco, el conocimiento y sabiduría adquiridos y aprendidos... ¿qué saben ellas?

 El código de seducción más general dice que el varón toma el rol más activo en el cortejo, y que, como macho de la especie, lleva la voz cantante en la cama... por lo menos al principio.

Las mujeres han adquirido este hábito, pero ya no llegan a la cama en blanco, ni mucho menos. Los conocimientos sexuales, las prácticas aprendidas, los trucos enseñados unas a otras, son una enciclopedia del arte amatorio que se transmiten y utilizan en la seducción.

Ellas poseen armas de conocimiento ancestral y silenciado, aparentemente dóciles o salvajes en la cama, justo como el varón deseaba, las féminas conocen desde antes todo aquello en que el flamante y orgulloso compañero cree iniciarlas.


Ellas saben y no lo dicen

Las mujeres saben más de lo que reconocen en voz alta. Es sorprendente escuchar confidencias sexuales en una charla femenina cuando están cómodas y entre pares. El lenguaje se encrudece y se hablan términos justos y precisos.

Lo que una mujer puede decir acostada en la confianza del harén es tan útil que podría publicarse como un manual para los varones. Técnicas amatorias, de seducción, torpezas a evitar.

Las mujeres intercambian datos, comparan, enseñan y aprenden mientras pareciera que charlan inocentemente sobre belleza. Capaces de diagramar en una servilleta de papel una posición sexual, o guiar a una amiga en ciertas técnicas, todas comparten algo... la hermandad y el silencio.

Acerca de satisfacer al hombre

Ellas saben que el hombre en la cama necesita ser halagado. Sea buen amante o no, debe escuchar un informe óptimo de su actuación, tanto si lo pregunta directamente como si lo desliza en un disimulo.

Esto lleva directamente a fingir un orgasmo. Práctica habitualísima en el mundo femenino, siempre obedece a reforzar el ego masculino. Algunas confiesan no llegar nunca al orgasmo con sus parejas y fingirlo, otras exageran la nota para que él quede extasiado, muchas lo pretenden para acortar el acto cuando ya se les hace tedioso o molesto en tiempo. De aquellas que no tienen orgasmos con sus parejas, cabría preguntarse si los tienen alguna vez... la respuesta lógica sería con la masturbación.

Esta cuestión preguntada ante un público general, recibirá un rotundo y mentirosísimo NO... lo cierto es que sí, se masturban tanto como los varones, lo disfrutan y lo niegan.

En estas mesas confidentes se escuchan consejos acerca de cómo dar placer a los hombres. Las posturas que ellas saben los volverán locos son aquellas que muestren nalgas firmes y apretadas, se practique sexo anal o no, y, al respecto, saben que la dama que entregue su más peleado rincón... será una de las diosas elegidas por ellos.

El sexo oral y cómo hacerlo bien es motivo de risas pero también de cursos rápidos sobre la marcha. Tener cuidado con los dientes para no dañar, cómo usar la lengua, las manos, el tiempo...y cómo terminar la práctica. Conocen perfectamente que la fantasía de muchos varones es eyacular en sus bocas, y esto, aunque no aceptado en la práctica por todas, es un hecho confirmado en las mesas del café.

Saben también que el hombre se excita visualmente, que las poses donde él pueda ver a la mujer obtener placer son muy importantes para su ego, que el lenguaje soez a cierta altura es apreciado, que esperan de ellas un comportamiento desinhibido en la cama e inalcanzable en la calle. Conocen qué fallas nunca mencionar, cómo consolar a un eyaculador precoz, restarle importancia a un episodio de impotencia, y siempre, siempre hacer que su varón se sienta, en la cama, un superhéroe.

Acerca de parecer lo que no es

Las mujeres ocultan su avance en la igualdad sexual. Ocultan el número de compañeros sexuales que han tenido ante su pareja del momento. Instintiva, o penosamente, aprenden que los varones no pueden resistir detalles de la vida sexual pasada en sus mujeres, se convierten inmediatamente en rivales fantasma, se corporizan y los hacen sufrir.

Ellas no pueden o no quieren ocultar la falta de virginidad, pero tampoco demostrarán una gran pericia sexual desde el principio, y su historial sexual completo supera difícilmente los 5 individuos, sea esto real o no. Hacer creer al amado que es el primero en algo, o que es el maestro que en la cama les ha enseñado algo nuevo, es una piadosa mentira extendida y aceptada, por ellas, casi con un gesto de amor y ternura.

Acerca de los secretos conflictivos

Muchas mujeres comparten secretos acerca de sus vidas privadas. Comentarios acerca de cómo es el sexo con su compañero, performance, medidas, asiduidad... ellas comparan, preguntan, aprenden. Confiesan flirteos, infidelidades, fantasías que jamás saldrán de esa mesa donde se sientan. Son secretos guardados que saben provocarían una catástrofe si se hicieran públicos. Conocen entonces los puntos débiles de los varones que las rodean y pueden así llevar la delantera, aunque sea disimulada, en la seducción.

Ahora... la pregunta es, ¿y los varones? ¿qué saben ellos?

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