Hay un poder sutil y exquisito en algunas mujeres, su presencia llena una habitación y su ausencia provoca evocaciones. ¿Qué secreto guardan esas sirenas del siglo XXI?
Cuando ella entra en una habitación su presencia se derrama sutilmente,
las cabezas se dan vuelta, las miradas se posan en su caminar sin razón
aparente. Los gestos de esta mujer son imitados, sus palabras escuchadas
con atención, el magnetismo que desprende provoca afectos inmediatos,
incondicionales seguidores y admiradores de todo lo que ella emana.
¿Quién es esta mujer? ¿Una bella modelo?¿Una actriz famosa?¿Una
princesa?
No. No necesariamente.
Ella ni siquiera tiene que ser absolutamente bella, ni radiantemente
joven, ni especialmente rica o inteligente. Esta mujer tiene una luz
especial sin proponérselo. No importa si viste jeans o un vestido de
fiesta, a cara lavada o perfectamente maquillada, es su esencia
intangible y única la que seduce a hombres, mujeres y niños.
La
mujer sensual por naturaleza es irresistible. Encarnación actual de las
míticas sirenas, ella no hace ningún esfuerzo aparente por desprender
ese halo que atrapa voluntades. Nace así, perfumada con el exceso
generoso de su sexo, y así crece y aprende que los imperios también caen
a sus pies.
Las sensuales históricasSu
huella está en la Historia, indeleble. Ejemplos de mujeres sensuales y
poderosas que cambiaron el curso de los acontecimientos políticos y
sociales de su época. Mujeres que con su poder de seducción dejaron
fuera de combate grandes organizaciones, políticas internas, sociedades
secretas. Ellas pudieron más que el poder mismo. Sus piernas cruzándose
en el aire, los ojos prometiendo deleites, conscientes de la intensidad de su encanto.
Ahí,
en el cuadro de las históricas descansan Salomé, Cleopatra, Mata Hari,
Helena de Troya, Maria Antonieta, Lucrecia Borgia, Ana Bolena... no son
todas, pero son algunas. Ellas desencadenaron guerras, escisiones de la
Iglesia, revoluciones y políticas de alta traición. En sus camas se
desnudaron las almas y las lenguas de los seducidos, que felizmente, a
cambio de una caricia hechicera, entregaron todo.
Las sensuales de papel couchéHay otras tantas, de la misma especie, que florecen en revistas, calendarios o desde el cine.
En realidad es su magnetismo animal lo que se refleja, lo que el
fotógrafo o el cámara captan. Nada sabemos de su magia en persona, pero
cuando ellas posan su mirada en el objetivo, no existe nada más que su
luz. Antológicas de este grupo son Marilyn Monroe, Rita Hayworth, Ava
Gardner, Sofía Loren, Brigitte Bardot, Sharon Stone...por nombrar
algunas de las estrellas rutilantes de la seducción.
Las sensuales entre nosotrosSon
estas, las anónimas, las que taconean cadenciosamente en el hall de un
banco, las que suspiran con la boca entreabierta en la playa, las que
enroscan su pelo y dejan su nuca al desnudo en el auto de al lado cuando
el semáforo está en rojo, las que saludan con
un beso innecesariamente cálido en una conferencia, las que cruzan sus
piernas en el momento justo y crítico de una negociación, las que
caminan dejando estelas de feromonas sin mirar hacia atrás, las que
mojan el alma del más duro con una sonrisa, las que llevan en su voz el
infierno del deseo. Esas, tienen el poder absoluto de las sirenas de
antaño. Se las presiente antes de que lleguen, y cuando se presentan, la lógica y la razón se desvanecen, son poderosas y dulces, condescendientes, independientes y eternamente amadas y deseadas.
No siempre son bellas.
Las sirenas del siglo XXI pueden tener apariencias disímiles, atípicas,
asimétricas, pero su magia proviene del interior. Son irresistibles
para todos, encantadoras, y nadie sabe porqué exactamente, simplemente
se las ama.
Cuando un día de estos tenga la sensación extraña de
necesitar estar cerca de esa mujer que ni siquiera se parece a su canon
de belleza personal, cuando no pueda evitar mirarla y desearla hasta el
punto de perder el hilo del pensamiento...ahí estarà...frente a una sirena del XXI...o frente a una auténtica mujer sensual.