martes, 11 de septiembre de 2012

Desnudez de mujer


                                                        ¿Te sientes cómoda desnuda?
   

¿Te desplazas de habitación en habitación con la placidez habitual si no tienes NADA puesto? ¿Qué sensación te produce la desnudez mientras charlas con tu pareja, también desnudo? ¿Está asociada tu desnudez con el sexo, o simplemente te complace andar desnuda?

No es extraño que a muchas mujeres les produzca incomodidad su propia desnudez. Mujeres hermosas, o no tanto, que pierden el confort con las prendas de ropa. Mujeres que se visten con lencería hermosa para estar seguras de sí mismas frente a un varón.

Sí, la desnudez no tiene dobleces. Muestra todo como es. Los pechos caen hasta su punto de maduración, la pancita se redondea, los glúteos no se sostienen más que por sí mismos.

Sin embargo, hay una belleza natural y salvaje en una mujer desnuda y segura de sí misma. Es hipnótico mirar cómo va y viene, charla, ríe, se mueve y se abraza las rodillas en un gesto infantil. Una mujer desnuda, como decía Benedetti, es un regalo para el alma.

Yo me siento cómoda con mi desnudez. Muy lejos de ser perfecta, en mis primeros cuarenta, no tengo pudor. Estoy bien, muy bien en mi piel. Podría ser más linda, pero no más libre.

Abrázate, mírate, gústate. Nosotras somos mucho más crueles y estrictas con nuestra estética que los hombres con la suya, y la nuestra. Ellos aman también nuestras arrugas y el paso del tiempo en el cuerpo., que significan vida y experiencia.

A él le fascinas tú. Como eres. Completa.


jueves, 6 de septiembre de 2012

Complicidad

Esta mañana charlábamos al aire (en la radio - www.am1590.com.ar-) acerca de lo que hace que una pareja funcione. Hablabamos de la piel, del humor, de la comunicación y la complicidad.  Me detengo en esta última.

Complicidad.
Hermosísima palabra con una gama de tonalidades para jugar en diferentes niveles y tiempos.
Complicidad significa compartir un código propio y privadísimo entre dos personas. Inventar un universo irrepetible lleno de sabores que se añaden por ambas partes. "Cómplices" suele decirse de los que se unen para llevar a cabo algo un poco o tremendamente ilicito. Y a la vez, seguramente, atractivo.
Cómplices son también los que disfrutan de llevar a cabo una tarea juntos, guardar un secreto, compartir un deseo.

Cómplice. Palabra redonda, rojiza, ácida con un punto de azúcar.

No hay lazo más fuerte que el de la complicidad. Fíjate en esa persona a tu lado, o aquella con la que sueñas, o esa cuya piel lames con deseo. ¿Es tu cómplice?

domingo, 2 de septiembre de 2012

La mujer sensual

Hay un poder sutil y exquisito en algunas mujeres, su presencia llena una habitación y su ausencia provoca evocaciones. ¿Qué secreto guardan esas sirenas del siglo XXI?

Cuando ella entra en una habitación su presencia se derrama sutilmente, las cabezas se dan vuelta, las miradas se posan en su caminar sin razón aparente. Los gestos de esta mujer son imitados, sus palabras escuchadas con atención, el magnetismo que desprende provoca afectos inmediatos, incondicionales seguidores y admiradores de todo lo que ella emana. ¿Quién es esta mujer? ¿Una bella modelo?¿Una actriz famosa?¿Una princesa?

No. No necesariamente. Ella ni siquiera tiene que ser absolutamente bella, ni radiantemente joven, ni especialmente rica o inteligente. Esta mujer tiene una luz especial sin proponérselo. No importa si viste jeans o un vestido de fiesta, a cara lavada o perfectamente maquillada, es su esencia intangible y única la que seduce a hombres, mujeres y niños.

La mujer sensual por naturaleza es irresistible. Encarnación actual de las míticas sirenas, ella no hace ningún esfuerzo aparente por desprender ese halo que atrapa voluntades. Nace así, perfumada con el exceso generoso de su sexo, y así crece y aprende que los imperios también caen a sus pies.

Las sensuales históricas

Su huella está en la Historia, indeleble. Ejemplos de mujeres sensuales y poderosas que cambiaron el curso de los acontecimientos políticos y sociales de su época. Mujeres que con su poder de seducción dejaron fuera de combate grandes organizaciones, políticas internas, sociedades secretas. Ellas pudieron más que el poder mismo. Sus piernas cruzándose en el aire, los ojos prometiendo deleites, conscientes de la intensidad de su encanto.

Ahí, en el cuadro de las históricas descansan Salomé, Cleopatra, Mata Hari, Helena de Troya, Maria Antonieta, Lucrecia Borgia, Ana Bolena... no son todas, pero son algunas. Ellas desencadenaron guerras, escisiones de la Iglesia, revoluciones y políticas de alta traición. En sus camas se desnudaron las almas y las lenguas de los seducidos, que felizmente, a cambio de una caricia hechicera, entregaron todo.

Las sensuales de papel couché

Hay otras tantas, de la misma especie, que florecen en revistas, calendarios o desde el cine. En realidad es su magnetismo animal lo que se refleja, lo que el fotógrafo o el cámara captan. Nada sabemos de su magia en persona, pero cuando ellas posan su mirada en el objetivo, no existe nada más que su luz. Antológicas de este grupo son Marilyn Monroe, Rita Hayworth, Ava Gardner, Sofía Loren, Brigitte Bardot, Sharon Stone...por nombrar algunas de las estrellas rutilantes de la seducción.

Las sensuales entre nosotros

Son estas, las anónimas, las que taconean cadenciosamente en el hall de un banco, las que suspiran con la boca entreabierta en la playa, las que enroscan su pelo y dejan su nuca al desnudo en el auto de al lado cuando el semáforo está en rojo, las que saludan con un beso innecesariamente cálido en una conferencia, las que cruzan sus piernas en el momento justo y crítico de una negociación, las que caminan dejando estelas de feromonas sin mirar hacia atrás, las que mojan el alma del más duro con una sonrisa, las que llevan en su voz el infierno del deseo. Esas, tienen el poder absoluto de las sirenas de antaño. Se las presiente antes de que lleguen, y cuando se presentan, la lógica y la razón se desvanecen, son poderosas y dulces, condescendientes, independientes y eternamente amadas y deseadas.

No siempre son bellas. Las sirenas del siglo XXI pueden tener apariencias disímiles, atípicas, asimétricas, pero su magia proviene del interior. Son irresistibles para todos, encantadoras, y nadie sabe porqué exactamente, simplemente se las ama.



Cuando un día de estos tenga la sensación extraña de necesitar estar cerca de esa mujer que ni siquiera se parece a su canon de belleza personal, cuando no pueda evitar mirarla y desearla hasta el punto de perder el hilo del pensamiento...ahí estarà...frente a una sirena del XXI...o frente a una auténtica mujer sensual.