domingo, 18 de septiembre de 2011

Sexo en la oficina

La tensión sexual entre compañeros de trabajo. En el ámbito laboral se comparten más horas y experiencias con los colegas que las que se vivencian con la familia. Es inevitable que la sexualidad se presente.


Un universo en sí mismo, con leyes, vida social, jerarquías, órdenes preestablecidos, problemas, recompensas, proyectos... tantas vivencias se comparten en el ámbito laboral, que la sexualidad no puede mantenerse al margen, es uno de los rasgos del ser humano. Las relaciones sexuales intralaborales existen, son fuente de fantasía y excitación, pero no están exentas de problemas serios.


Sexo casual

Compartir muchas horas en el mismo ámbito con diferentes personas puede derivar en que se encuentre a alguna de ellas atractiva y se fantasee con una relación sexual.

La fantasía es eso, y además libre y privada, por tanto, mientras se mantenga así es inofensiva. El flirteo laboral es común, la química entre adultos resulta de múltiples combinaciones y fácilmente va a suceder en algún momento de la historia laboral de un individuo. Cuando el flirteo se vuelve obsesivo, o la respuesta obtenida es de alto voltaje, se presenta el problema.





Los hoteles alojamiento, hostales, hoteles por hora, están repletos de parejas casuales en horas de almuerzo dando rienda suelta a la pasión sexual que se han provocado. Una vez satisfechos, los intereses disímiles de ambos comienzan a interferir en el ambiente y en el rendimiento laboral mismo.

El 90% de los varones solteros que dice aceptaría una relación sexual con una compañera de trabajo, presupone que es una relación casual y pasajera.

Las mujeres, en cambio, esperan de este encuentro el origen de algo más serio y prolongado en el tiempo. Sea cual sea la diferencia de óptica, lo cierto es que desde la cama no se resuelve. La relación cambia y el interés personal afectará de modo invariable al rendimiento laboral.


Relaciones jerárquicas



Se relaciona frecuentemente la relación sexual laboral con aquella entre el patrón y el empleado, el ámbito laboral es jerárquico y un movimiento en falso puede alterar el orden de manera drástica, haciendo que el poder pase a manos de quien no corresponde.

El sexo es poder, altera la estructura del poder, es tal la influencia del deseo en un individuo que puede comprometer todo un negocio por ello.

Una vez satisfecha la necesidad sexual, las derivaciones que tiene pueden ser impensadas. A ojos de aquel con el que se tuvo la relación, el jefe pierde su autoridad, la estructura se rompe y esta situación es altamente contagiosa, un patrón con fama de aventurero sexual con sus empleados resulta poco serio y digno de confianza, tanto para sus empleados como para los pares y acabará dañando su reputación y la de su negocio.


Parejas estables en el mismo ámbito laboral

Si bien no es el mismo caso, cuando una pareja comparte las horas de trabajo y las de la cama, ambos mundos se contaminan y se afectan. Si todo está bien en la pareja, el rendimiento se puede ver afectado por esa "nube" de felicidad que empaña la concentración profesional. Si todo está mal, hay una pelea o una recriminación personal, esto se convertirá en roces y disputas llevadas al campo laboral.

Por el otro lado, en la cama pueden surgir cuestiones de trabajo que afecten la relación sexual negativamente.



Causas psicológicas de la fantasía en el ámbito laboral

Aunque sea frecuente y natural, hay causas, o más bien carencias que actúan como disparador de estas fantasías eróticas. Pueden deberse a una necesidad de afecto o de atención sexual, se sea casado o no, reafirmación del ego, ansia de poder, revancha, desamparo, etc... o por soledad.

Que el mundo laboral sea el único entorno social y real del individuo, que sus metas, proyecciones, sueños y amistades se ubiquen solamente en el trabajo, trae como consecuencia lógica que la sexualidad también tenga su referente ahí mismo.




En definitiva, sexo y trabajo debieran mantenerse lo más alejados posible. Siempre resultan en una mezcla explosiva de pasión temporaria, pero destructiva a medio y largo plazo. Siempre perjudica el rendimiento, la reputación y la concentración laboral. Son dos mundos que se contaminan.

Sean casados o no, se haga en la oficina misma o en un hotel, discretamente o a ojos de todos, sea un affaire o un matrimonio, la relación sexual entre dos personas afecta a su manera de interrelacionarse, se pierde la distancia necesaria para los diferentes desempeños como profesionales y amantes.

Las fantasías existen, pero debieran saber manejarse y dejarlas ahí, donde pertenecen, en el pensamiento erótico privado de cada uno. Si se desea una relación sexual hay muchos lugares donde buscar que no sean la oficina.

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